El teatro y la vida

teatro

Autor Julián Sanz Pascual

Contra lo que a primera vista pudiera parecer, la ficción teatral no es sólo cosa del hombre, sino que prácticamente lo practican todas las especies vivas. Por empezar por las vegetales, vemos que muchas de ellas disponen de unos mecanismos muy sofisticados para conseguir algo que les es vital: la expansión de su descendencia. Ante la imposibilidad de desplazarse cada individuo, han inventado un mecanismo con el que engañan a ciertos animales: rodean las semillas de una sustancia apetitosa para que se las coman y después las depositen en lugares distantes.

Un ejemplo asombroso es el de las flores. Éstas son órganos del vegetal que se revisten de una singular hermosura visual, también exhalan una fragancia y hasta un néctar que las hacen muy atractivas para ciertos insectos, mas no para que se deleiten, sino para que faciliten la polinización. Pero aún hay flores con una malicia mayor, las de las plantas carnívoras, que emiten una sustancia que atrae a ciertos insectos, que incautamente entran en ellas, y acaban siendo atrapadas y devoradas sin piedad.

En lo que se refiere a los animales, la representación teatral es mucho más sofisticada, también se puede decir mucho más cruel a veces, sobre todo la que se da entre especies diferentes, que raramente es un intercambio de favores. Entre los recursos más teatrales de los animales suele estar el camuflaje, practicándolo algunos de una forma tan sofisticada como el conocido mimetismo, es decir, tomando su piel el color del ambiente en que se encuentra para pasar inadvertidos por los animales a los que pretenden cazar o de los que pretenden librarse. Éstas son las malas artes del camaleón, por ejemplo.

Formas de teatralidad más o menos sofisticadas las ejercen todos los animales que necesitan cazar para vivir. La leona se acerca cautelosamente escondiéndose entre la maleza. Llama la atención el bonito traje rayado que lucen las cebras, que no es otra cosa que el disfraz para pasar inadvertidas en el claro de un bosque o en la sabana.

Entre los ejemplos más asombrosos de teatralidad en busca de la seguridad, en este caso para la prole, nos lo ofrece un ave tan pequeña como el chorlito. Ante la presencia de un zorro, por ejemplo, que se acerca al lugar donde está el nido con los huevos o con la prole, este ingenioso animal hace una exhibición de vuelo fingiendo que está herido, con lo que consigue atraerlo hacia sí y alejarlo del nido.

El chorlito hace lo mismo cuando se trata de otro animal tan peligroso para él como puede ser una serpiente. De niño, recuerdo haber oído contar a los chicos de mi pueblo que un pajarillo, no sé de qué clase, revoloteaba cerca de una serpiente al parecer sin poder salir de esa situación. Ellos interpretaban como que la serpiente le tenía fascinado o hipnotizado de manera que no le permitía escapar. Hoy entiendo que se trataba de una interpretación errónea del hecho, pues no era la serpiente la que mantenía fascinado al pajarillo, sino que era el pajarillo el que estaba distrayendo a la serpiente, sin duda para desviarla del camino que llevaba y para que no encontrase el nido que estaría en el suelo con los huevos o las crías. Resulta sorprendente lo que ese ingenioso pajarillo había conseguido con su representación teatral: no sólo engañar al zorro y a la serpiente, sino también a los ingenuos espectadores humano, los que no habían pagado por contemplar el espectáculo.

Se trata de un caso de teatralidad que es muy frecuente en la naturaleza: individuos que se manipulan entre sí en lugar de compartir la información. El caso del chorlito que hemos citado es de individuos de especies diferentes, pero también los hay entre individuos de la misma especie. P. J. B. Slater cita, entre otros, uno muy curioso, el que se produce entre percas (Lepomis macrochirus). Según nos lo cuenta el autor, un tema de teatro de alcoba de lo más picante:

“La mayoría de los machos de esta especie no alcanzan la madurez sexual hasta los 7 u 8 años, momento en el que forman territorios para atraer a las hembras y aparearse. Las hembras son más pequeñas y de aspecto bastante diferente. En ocasiones dos hembras pueden desovar simultáneamente con un solo macho, depositando los óvulos y los espermatozoides en el agua a medida que nadan alrededor del territorio. El engaño se produce por el hecho de que algunos machos, alrededor del 20 por 100, maduran prematuramente, a la edad de 2-3 años, cuando su tamaño es mucho más pequeño. Tienen el mismo aspecto de las hembras y se unen a las parejas en fase de reproducción. El propietario del territorio no lo aleja porque desconoce que en realidad no es una segunda hembra, sino un verdadero macho que comparte la fertilización de los óvulos producidos por la hembra” (1)

La pregunta que cabe hacerse ahora es si esto es natura o es cultura, si se trata de una conducta innata o la adquiere el sujeto y, en este caso, cómo la adquiere, si la idea es de él o la aprende de otros aunque sea por imitación. Se trata de una interesante pregunta a la que la etología moderna está respondiendo con esta opinión: en los animales hay cultura, y ésta se transmite de generación en generación como lo hacemos los humanos. Entre ciertos monos, Enric Alonso Medina propone ejemplos muy claros (2). Lo que en todo caso se puede decir es que se trata de unas conductas que no se pueden considerar como mecánicas, sino que son teatrales, culturales por tanto.

Esta actitud de los animales se corresponde con la filosofía de Heráclito de Éfeso (s. V a. C) de que el mundo es lucha, lo que nos lleva a concluir que, para tener éxito, la teatralidad de los seres vivos nace de una absoluta necesidad. En los seres vivos en general esto parece evidente, siendo muchos los ejemplos que se pueden aducir, aunque se trate de maneras muy primitivas de teatralidad. Esta teatralidad es mucho más evidente en el hombre, quien, gracias a su superior cultura y capacidad intelectual, ha conseguido unas formas de teatralidad más y más sofisticadas. En realidad, cada vida particular humana es una función de teatro que comienza en el momento de nacer y termina en el mutis final, cuando ya se baja el telón. Para ser más estrictos, la teatralidad comienza por lo menos en el momento de la fecundación por parte de los padres: desde que comienza el galanteo hasta que por fin se ponen en posición de engendrar. ¿O es que no hay mucho de teatro en las relaciones sexuales, amorosas o no, siendo además uno de los temas más recurridos por la literatura de todos los tiempos? Siguiendo a Heráclito, se trataría de una lucha entre el varón y la hembra, una lucha en la que el engaño forma parte de la actuación de ambos contendientes. Hay que decir que la primera que obra con astuto engaño muy teatral es la propia naturaleza, ofreciendo un placer muy atractivo, un placer que sólo dura hasta el momento mismo de la eyaculación. La vedad es que, sin esa teatralidad de la naturaleza, sin esa motivación tan fuerte, posiblemente el mundo biológico se habría acabado ya, mejor dicho, ni siquiera habría podido comenzar. Pero al compás del teatro y del engaño de la naturaleza está el teatro y el engaño de los dos cónyuges, el ingenio de cada uno para llevarle al otro al huerto de la forma más placentera posible.

(1)   P. J. B. SLATER, Introducción a la etología, Crítica, Barcelona 1988, p. 181.

(2)   ERIC ALONSO DE MEDINA, El animal humano, Barcanova, Barcelona 1991.

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15 respuestas a El teatro y la vida

  1. El Grumete dijo:

    No sólo con animales despliega el chorlito sus dotes teatrales. Si tenemos la fortuna de toparnos con uno de sus nidos el ave nos hará una excelente representación. Yo he sido obsequiado con una buena representación por parte de una alondra, por lo que esto está más extendido de lo que parece.

  2. Sr.Belizón dijo:

    Con una alondra!!, pensaba que solo charadriiformes hacían estas cosas (yo tb fui testigo con un chorlito patinegro)

    🙂

  3. D.E.L dijo:

    GRAN POST!!!
    Lo de la perce me recuerda a lo de las sepias gigantes de australia!!! Los machos pequeños hacen exactamente lo mismo que esas percas!!…jajaja
    Y algunas serpientes de jarretera macho tambien fingen ser hermbras para alejar a los competidores de las hembras reales!!
    Y los combatientes (Parientes de los chorlitos, del ártico), no sé si tienen algo de teatro, pero tienen un complicado sistema con machos dominantes, machos satélites y otros. Eso merecería un post sólo!!!
    jajajajaja

  4. KRATES dijo:

    Ya que se ha hablado de machos y hembras, como también de leones… Resulta que no todos los leones macho son portadores de melena. Por lo que se ve los leones de Tsavo carecen de ella, como —según las pinturas prehistóricas— tampoco las tenían los leones de las cavernas europeos.

    Hace unos años, expertos del Museo Field de Chicago, donde están disecados los dos famosos comedores de hombres, que eran dos machos de Tsavo y sin melena, nos decían que en África Oriental se encuentra la mayor gama de variación de crines leoninas, desde machos sin melena como los de Tsavo hasta los portadores de grandes crines en las Tierras Altas. Pero me llama la atención algo del estudio, en contra de lo que se creía, las hembras no eligen a los machos con mayores melenas, puesto la melena aumenta con la edad, y los leones en época reproductora, que suelen ser ejemplares adultos jóvenes, tienen melenas más pequeñas que los viejos. Lo que la supuesta «selección sexual» es inexistente.

    Aquí hicimos una traducción libre de tal trabajo:

    http://losdeabajoalaizquierda.blogspot.com.es/2012/05/estudio-realizado-por-cientificos-del.html

  5. Sr.Belizón dijo:

    Krates…, magnífico enlace!

  6. Frannewassos dijo:

    Muy gracioso lo de la perca imitadora. Vamos, que hay que echarle teatro al asunto para salir adelante.

  7. El Grumete dijo:

    Lo que no dicen es si la perca macho va vestida con plataformas y demás a lo drag-queen o es algo menos exagerado. Los caminos de la natrualeza son extraños muchas veces.

  8. Frannewassos dijo:

    KRATES: la melena del león inspira muchas consideraciones. Desde un punto estético, quizás las mejores melenas sean las tricolores: negro, rojizo y dorado, pero hay que reconocer que un león sin melena, o con poca, resulta fascinante por lo arcaico, porque así seguramente eran sus antepasados de hace algunos cientos de milenios.
    La piel moteada de los cachorros y de algunas hembras es seguramente un rasgo arcaico, como posiblemente lo era la falta de melena en el león de las cavernas, pero que estos leones carezcan de melena, o que la desarrollen más lentamente que los demás, ¿es un rasgo arcaico o más bien una regresión?
    La melena hace al león más visible, reforzando su papel de defensor del territorio; podemos suponer entonces que a medida que los leones adquirían sus actuales patrones de conducta, la selección natural favorecía las melenas espesas y llamativas. Ahora bien, ¿pudo haber ocurrido al revés? Si los dinosaurios primero desarrollaron plumas y luego aprendieron a volar, ¿es posible que los leones tuvieran melena cuando su comportamiento no era todavía el actual? ¿O no son situaciones comparables?

  9. KRATES dijo:

    Ya, pero también existen leones macho sin melenas; y como se dice el estudio, son los ejemplares más viejos (y fuera de la época reproductora) los que portan las melenas mayores. La selección natural, o la sexual, no interviene para nada.

  10. Belizón dijo:

    No me ha quedado claro una cosa, los leones presenta un crecimiento continuo de su melena a lo largo de toda su vida. Ya sean de fenotipo “melenas ausentes o hirsutas” o fenotipo “grandes melenas”, estas están siempre en crecimiento, hasta ahí todo under control, pero luego comenta que según latitud y altitud las melenas pueden ser más “frondosas” a bajas temperaturas o menos frondosas si las temperaturas son altas…, imagino que en este punto la S.N modulará de algún modo no!, ya que en climas “fríos” tener melenas o no puede representar un handicup no! no entiendo bien porque no modula la selección natural la longitud de la melena ¿?

    Está claro que la Selección sexual no interviene aquí.

  11. KRATES dijo:

    Por un lado dan a entender que el crecimiento del pelo es continúo a lo largo de la vida de los ejemplares, cuanto más viejos, mayores melenas (incluso entre los leones de Tsavo, aunque sus melenas sean infimas). También el medio condiciona el desarrollo de unos caracteres determinados.

    Richard Lewontin, por ejemplo, nos habla en su libro La diversidad humana sobre un experimento que se hizo con unas plantas (no recuerdo la especie), de las que obtuvo unos esquejes y se plantaron en diferentes entornos, tanto el altitud como en humedad. Aunque las plantas fuesen clones unas de otras, en diferentes medios surgian plantascompletamente distintas. Poseían el mismo genotipo pero diferentes fenotipos. Lewontin nos decía que el genotipo no tiene porque resultar en un fenotipo fijo determinado, los mismos genes también varían en diversos ambientes (el genotipo puede derivar en varios fenotipos).

    Es como si se llevase leones macho cachorros de las tierras bajas a las altas en Kenia, y muy probablemente su aspecto sería similar al de los leones de las tierras altas y no al de las bajas. Algo de Lamarck huele esto, pero tal vez no estuviese equivocado del todo.

    El león está actualmente restringido a algunos puntos del África subsahariana y a la Reserva de Gir en la India, pero en el pasado tuvo una mayor distribucción, incluidas Europa y Norteamérica. Ante tal dispersión habría, pero que muy seguro, una mayor variedad individual, y además de la corpulencia de los ejemplares de latitudes más norteñas, seguro que hubiese una gran diversidad del tamaño de las melenas entre los machos, como ejemplares adultos que conservasen el moteado infantil. Por ejemplo, todavía podemos verlo entre las varias poblaciones de lobos y osos pardos, con ejemplares de mayor tamaño en el norte y ejemplares más pequeños en sus territorios meridionales o varios colores en el pelaje. Cuando se reduce la población y la distribucción, también se reduce la variedad morfológica y genética, e interviene la dreiva genética. Considerar que la piel moteada en los adultos y la carencia de melena entre los machos es una regresión o un atavismo, pues no lo creo. Yo lo que veo en ello es justo lo contrario, un ejemplo de variedad que aún permanece.

  12. Belizón dijo:

    Las plantas tienen una gran plasticidad fenotípica no sé si es correcto equipararla a los animales, entre otras cosas porque las plantas no se mueven y tienen respuestas/estrategias fisiológicas para lidiar con el estrés ambiental al que pueden estar sometidas.

    La variedad en las melenas existe, eso es imposible ponerlo en duda, pero…, ¿no podría explicarse esta variedad por simple deriva genética? no veo que en el estudio (traducción) hayan agarrado individuos de unas latitudes y llevado a otras para comprobar el efecto del clima, por otra parte hay leones en zoos de medio mundo y muchos en países y en zonas muy calurosos,algo de esto se podría haber visto ya no!

    A ver, no niego lo que comentas (ni mucho menos), a pesar de la cita de Richard Lewontin, pero tengo dudas en interpretar este asunto como una causa puramente ambiental.

  13. KRATES dijo:

    Puramente ambiental,no, también es genético. Ambos factores no se contraponen, se suplementan. La discusión antigua entre lo innato y lo adquirido ya no es real, válida. Entre los genes y su resultado final influye también el ambiente, ahí tenemos la epigenética.

  14. KRATES dijo:

    La deriva genética no es la causante de la diversidad de melenas, sino todo lo contrario, la reducción de tal variedad. Los genes que determinan unas melenas más pequeñas o nulas, han desaparecido en varios sitios. En las pinturas rupestres se ven leones sin melena,pero con escroto, y también otros con melena, pero lacia. tal vez esa fuese la característica de la especie, machos con melena, pero diversa.

  15. velocirrapta dijo:

    me comentó un ganadero de los Pirineos que las yeguas autóctonas,que son así como bastante gorditas, tipo animal de tiro, cuando ejercen como madres de alquiler de caballos de alta competición, paren crías de pura raza, sí, pero con algunos rasgos que recuerdan a la especie autóctona,más gruesa. ¿es esto un efecto epigenético?

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